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El
colegio inicia nueva etapa, y un nuevo curso, en el que el renovado
equipo directivo pretende continuar con la labor realizada
anteriormente. Se nos presenta un año con muchos retos, con nuevas
metas, para lo que contamos con un grupo de profesores que mantiene
una gran ilusión por la tarea educativa.
En el
trasfondo de nuestro trabajo tenemos presente la idea de que ‘educar
es proporcionar a nuestros niños y jóvenes una formación de calidad
y plena, que les permita construir y constituir su propia identidad,
así como una concepción de la realidad que aúne el conocimiento y la
valoración ético-moral de la misma’.
Un curso
más, trabajamos por una educación de calidad; una educación que
pretende el crecimiento personal basándonos en una educación
en valores, imprescindible para dar respuesta a las
aspiraciones más profundas de cada uno y para afrontar las
circunstancias en las que se encontrarán, nuestros alumnos, a lo
largo de su vida.
Pretendemos, con nuestro proyecto educativo, ‘formar hombres y
mujeres’ más en el ser que en el tener, el hacer o el poder. Una
tarea ardua, sobre todo cuando en el mundo actual siempre se prima y
valora lo fácil, el éxito, la prepotencia, el provecho particular
aún a costa de quien sea. Pero una tarea fascinante en la que lo
importante es que su hijo/a configure su realidad personal y social.
Queremos
contribuir, sin duda, a su desarrollo íntegro, lo más plenamente
posible. Buscamos ofrecer conceptos, procedimientos, experiencias,
valores y normas que hagan posible el desarrollo de todas sus
potencialidades, que ayuden a engendrar una nueva cultura, a
construir una sociedad más humana, donde brille la
justicia, la libertad, lo ético-moral. En definitiva, propiciar una
sociedad donde podamos soñar con la cultura del amor, del servicio,
de la entrega, del respeto y la solidaridad.
Pero,
como escuela –me gusta más esa palabra que colegio-, necesitamos de
la familia. Necesitamos de una presencia activa de los padres y de
su disponibilidad. Como se ha dicho en más de una ocasión, y ahora
con más razón y necesidad, sin esta colaboración que se hace
imprescindible, sus hijos/as difícilmente tendrán referentes-modelos
claros, coherentes y unívocos.
Todo lo
dicho anteriormente se verá dificultado, especialmente la
transmisión de valores, si escuela y familia no renovamos un trabajo
en común. Deseo que este curso escolar, desde las nuevas ilusiones
que traemos el grupo de profesores, seamos capaces de soñar y
trabajar juntos y en común como comunidad educativa.
Un
cordial saludo.
Francisco Javier López Valdeón (Director)
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