EL CENTRO EDUCATIVO

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Hemos comenzado un año nuevo y va siendo hora de renovar nuestro saludo, manteniendo la ilusión en nuestra tarea educativa que a pesar de las dificultades sigue siendo fascinante.

 

Tenemos en nuestras manos a niños y preadolescentes a los que intentamos dar una educación de calidad, una educación en valores, imprescindible para afrontar las circunstancias en las que se encontrarán a lo largo de su vida, en un mundo que cambia a pasos agigantados, pero en el que siempre primará lo que se haga desde una perspectiva  en la que lo importante sea la persona.

 

Queremos contribuir a desarrollar todas las potencialidades de la inteligencia, de la sensibilidad, de unas relaciones positivas, que ayuden a transformar la sociedad haciéndola más libre, justa, dinámica y solidaria, en definitiva, más humana.

 

Todos sabemos lo difícil que resulta mantener la disciplina y el respeto, por esta razón a lo largo de todo el curso se están llevando a cabo distintas actividades para  mejorar las relaciones y mantener un buen clima en el ámbito escolar, familiar y social. Entre todos podemos lograr que nuestros alumnos, vuestros hijos, sean más felices, sabiendo siempre que ellos son responsables de sus actos.

 

Puede ayudarnos a la reflexión el siguiente texto de Gibran Khalil:

 

“Vuestros hijos no son vuestros hijos.

son los hijos y las hijas del ansia de la Vida por sí misma.

 

Vienen a través vuestro, pero no son vuestros

y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.

 

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestro pensamiento,

porque ellos tienen su propio pensamiento.

 

Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,

pues sus almas habitan en la mansión del mañana,

que vosotros no podéis visitar ni siquiera en sueños.

 

Podéis esforzaros en ser como ellos,

pero no intentéis hacerlos a ellos como vosotros,

ya que la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

 

Sois los arcos con que vuestros hijos,

 cual flechas  vivas, son lanzados.

 

El Arquero ve el blanco en el camino del infinito

y  El, con Su poder, os tensará

para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos.

 

Que la tensión que os causa la mano del Arquero

sea vuestro gozo,

ya que , así como El ama la flecha que vuela,

ama también el arco que permanece inmóvil”.

 

 

Un saludo.

                       Jesusa Beloqui (Directora)